SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 11 de diciembre de 2016

LA CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE LUXEMBURGO


Vista exterior de la Catedral
Foto: web.cathol.lu
La Catedral de Santa María es la sede de la Archidiócesis de Luxemburgo, constituyendo por tanto la principal iglesia de este pequeño país europeo. 
La parte antigua de la Catedral debe sus orígenes a un antiguo Colegio Jesuita, con el que forma en el día de hoy una entidad arquitectónica. Los jesuitas se instalaron permanentemente en Luxemburgo en 1594 y abrieron una escuela en 1603.
La primera piedra del templo fue colocada en 1613 y las obras se concluyeron en 1621. Su arquitectura se inspira en el mundo gótico aunque posee importantes elementos de inspiración renacentista.
Durante el reinado de la emperatriz María Teresa, en la época de los Países Bajos austriacos, a los que pertenecía el Ducado de Luxemburgo, la iglesia fue convertida en parroquia, concretamente en 1778, bajo la advocación de San Nicolás y Santa Teresa.
En 1794, la iglesia recibió, para mantener su culto, la imagen milagrosa de Maria Consolatrix Afflictorum ("María, Consuelo de los afigidos"), Patrona de la ciudad y del Ducado; cuya devoción queda atestiguada en un documento de 1624. La llegada de la venerada imagen se debió a la amenaza de invasión por parte de las tropas revolucionarias francesas, ya que el culto a la Patrona de Luxemburgo se realizaba en una capilla privada en las fortificaciones de la capital de Gran Ducado.
El 31 de marzo 1844, bajo el vicario apostólico Jean-Théodore Laurent, cambia su anterior advocación por la de Santa María Virgen, pasándose a denominar Notre Dame de Luxemburgo.
El 17 de de junio de 1870, la Vicaría Apostólica es convertida en Obispado por el Papa Pío IX, al tiempo que la iglesia parroquial adquiría la dignidad de iglesia catedral.
Imagen de María, "Consuelo de los afligidos", patrona de Luxemburgo
web.cathol.lu
La Catedral fue ampliada entre los años 1935 a 1938. La última restauración del interior se efectuó entre 1977 y 1978. 
Vista de las naves y el coro
web.cathol.lu
Por su rica tradición histórica, la Catedral de Notre Dame de Luxemburgo está profundamente arraigada en la vida de la ciudad y del país. 
Como iglesia de peregrinación y hogar de la imagen de María, Consuelo de los afligidos, es un testimonio vivo de la historia del pueblo de Luxemburgo. 

Presbiterio de la Catedral
web.cathol.lu

La peregrinación para venerar la imagen de María, Consuelo de los afligidos, se desarrolla anualmente entre el 3º y 5º domingo de Pascua.

viernes, 9 de diciembre de 2016

LA ORDEN DE LA CROIX DE JUILLET

Escena de la Revolución de 1830. Combate ante el Ayuntamiento de París

La Orden de la Croix de Juillet (Orden de la Cruz de Julio) fue una condecoración creada por el rey Luis Felipe I de Orleans para agradecer los servicios extraordinarios prestados por los patriotas franceses durante las "Tres Gloriosas Jornadas" (27, 28 y 29 de julio) de la Revolución de 1830, origen del régimen orleanista conocido también como la Monarquía de Julio.
La Ley de Recompensas Nacionales de 13 de diciembre de 1830, ya preveía la creación de una condecoración especial que desarrollará la Ordenenza de 30 de abril de 1831 bajo el nombre de Croix de Juillet, destinada a "prepetuar el recuerdo de las gloriosas jornadas de la Revolución de 1830".
Los ciudadanos condecorados con la Croix de Juillet debían prestar juramento de fidelidad al Rey de los Franceses y obediencia a la Carta de 1830 y a las leyes del Reino. Los honrados con esta distinción gozarían de los mismos honores que los poseedores de la Legión de Honor.
Una Comisión de Recompensas Nacionales, bajo la presidencia del general Fabvier, se encargaría de realizar las concesiones, un total de 1.789 cruces, de las cuales, algo más de 300 fueron concedidas a militares. 
Ordre de la Croix de Juillet.jpg
Anverso de la Croix de Juillet
Foto: Juli Kreuz
El artículo nº 2 de la Ordenanza de 30 de abril de 1831 estipulaba que la insignia de: "La Croix de Juillet estaría formada por una estrella de tres brazos esmaltada en blanco, ribeteada de plata y surmontada por una corona mural de plata. El centro de la estrella está compuesto por un medallón dividido en tres coronas circulares con los colores nacionales, todo ello rodeado de una corona de hojas de roble en esmalte verde. Incluirá las incripciones en oro: 27, 28, 29 Juillet 1830; y la leyenda: DONNÉ PAR LE ROI DES FRANÇAIS
Croix de julliet 1830.jpg
Reverso de la Croix de Juillet
Diseño: Robert Prummel
El reverso presenta idéntica división interna con un gallo galo dorado en el centro y la leyenda: PATRIE ET LIBERTÉ ». 
La cinta, de moiré, luce los colores azul celeste y dos finos listones laterales en rojo.
Ordre de la Croix de Juillet Chevalier ribbon.svg
Cinta de la Croix de Juillet
Diseño: Boroduntalk
Entre los recompensados con esta distinción figuran personajes de la talla de: François Vincent Raspail, Alejandro Dumas (padre), el general La Fayette, Adolphe Thiers y François Arago.
Hoy en día se conserva una réplica de la Croix de Juillet, en tamaño aumentado, en uno de los medallones que decoran el pavimento de la Columna de Julio en la Plaza de la Bastilla de París.

jueves, 8 de diciembre de 2016

EL MILAGRO DE EMPEL

El milagro de Empel.jpg
"El Milagro de Empel", lienzo del genial pintor Agusto Ferrer Dalmau
Hoy, 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, recordamos el episodio del "Milagro de Empel", una de esas glorias españolas que nuestros paniaguados cineastas rehuyen, más empeñados en ensuciar la memoria del heroísmo hispano que en servir a la verdad.
El Milagro de Empel fue un suceso acaecido entre los días 7 y 8 de diciembre de 1585, durante la Guerra de los Ochenta Años contra los rebeldes de las Provincias Unidas. Se enfrentaban en batalla un Tercio español, comandado por el Maestre de Campo don Francisco Arias de Bobadilla y una flota de diez navíos de los rebeldes de los Estados Generales de los Países Bajos, bajo mando del almirante Filips van Hohenlohe-Neuestein. 
De acuerdo con las crónicas, el 7 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla, compuesto por unos cinco mil hombres, combatía en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, bloqueada por completo por la escuadra del almirante Filips van Hohenlohe-Neuenstein. La situación era desesperada para los Tercios españoles, pues, además del estrechamiento del cerco, había que sumarle la escasez de víveres y ropas secas.
El jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa pero la respuesta española fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos». Ante tal respuesta, Hohenlohe-Neuenstein recurrió a un método harto utilizado en ese conflicto: abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Pronto no quedó más tierra firme que el montecillo de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio.
En ese crítico momento un soldado del Tercio, cavando una trinchera, tropezó con un objeto de madera allí enterrado. Era una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción.
Anunciado el hallazgo, colocaron la imagen en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Virgen Inmaculada diciendo: "Este tesoro tan rico que habéis descubierto debajo de la tierra, es un divino nuncio del bien, que por intercesión de la Virgen María, esperamos en su bendito día". 
Grabado representando la batalla de Empel
Esa noche, se desató un viento completamente inusual e intensamente frío que heló las aguas del río Mosa. Los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Hohenlohe-Neuenstein llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro».
Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.
Su Majestad el Rey don Carlos III, cuyo nacimiento conmemoramos en su tercer centenario, proclamó a la Inmaculada como Patrona de España y sus Indias, estableciendo la Orden de su mismo nombre bajo el patronazgo celestial de la Inmaculada.
La Inmaculada Concepción, por José de Ribera
A pesar del secular culto que se le profesaba en España y de los votos de pueblos y ciudades en su defensa, hubo de esperar la Inglesia Universal a la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 que consagraba por fin, como dogma de fe católica, la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima. 
El 12 de noviembre de 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería del Ejército de Tierra, por Real Orden de la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo Lorena, se declaraba Patrona de la Infantería Española a la Purísima Concepción.

martes, 6 de diciembre de 2016

ENRIQUE VI DE INGLATERRA, EL FINAL DE LOS LÁNCASTER

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Armas de Enrique VI como Rey de Inglaterra y Francia
Diseño: Sodacan
Enrique VI de Inglaterra (Casa de Láncaster) nació en el castillo de Windsor el 6 de diciembre de 1421.
A la muerte de su padre, Enrique V, el 31 de agosto de 1422, le sucede en el trono a los nueve meses de nacer, por lo que un consejo dependiente del Parlamento gobernó el Reino hasta su mayoría de edad en 1437.
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Enrique VI de Inglaterra, el último Láncaster
Fue rey de Francia desde 1429, de acuerdo a lo estipulado en el Tratado de Troyes, pero después de la intervención de Juana de Arco, Inglaterra fue perdiendo todas las posesiones francesas, excepto Calais.
Su impopularidad aumentó al casarse (23 de abril de 1445) con Margarita de Anjou, hija de Renato I de Nápoles, duque de Anjou y de Isabel de Lorraine, la cual ejerció un desafortunado influjo en el ánimo de su esposo. De este matrimonio nace un único hijo, Eduardo.
Durante el reinado de Enrique VI, las grandes familias se enfrentaron entre sí, y en 1455 estalló la llamada Guerra de las Dos Rosas, justificándose en los ataques de locura que padecía el rey desde 1453 (posible herencia de abuelo materno, el rey Carlos VI de Francia) y a los intentos de la reina Margarita de ejercer la regencia, que consideraban como una intrusa en el ámbito inglés.
Rosa roja de Lancaster
La Rosa Roja de los Láncaster
Diseño: Sodacan
Eduardo de York y sus tropas, con el apoyo de Richard Neville, decimosexto conde de Warwick ("El Hacedor de Reyes"), derrotaron a los seguidores de los Láncaster en una sucesión de batallas. El conde de Warwick entró en Londres e hizo que nombraran rey a Eduardo de York con el nombre de Eduardo IV en 1461. Eduardo fortaleció su posición con una victoria decisiva en la batalla de Towton en ese mismo año, en el curso de la cual el ejército de Lancáster fue virtualmente aniquilado.
Firma de Enrique VI
Firma de Enrique VI
Perseguido en el noroeste del país, donde se había refugiado, Enrique VI estaba virtualmente destronado, situación que se hizo real cuando fue capturado y enviado a la Torre de Londres en 1465. 
Pero el apoyo del conde de Warwick hacia el nuevo Rey no fue estable y, en pocos años, se tornó en rebeliones y conspiraciones contra él.
Con apoyo francés y de la reina Margarita, el conde de Warwick restauró en 1470 a Enrique VI en el trono de Inglaterra.
Pero fue una restauración efímera, pues Eduardo IV regresó a Inglaterra con una fuerza relativamente pequeña que se fue incrementando con el tiempo. A pesar de que la ciudad de York le cerró sus puertas, Eduardo IV derrotó a Warwick en la batalla de Barnet. 
Edward IV Plantagenet.jpg
Eduardo IV, el primer rey de la Casa de York
Con Warwick muerto, logró capturar a Enrique VI, que fue enviado a la Torre de Londres y asesinado el 21 de mayo de 1471. La última resistencia de los Láncaster fue desbaratada en la batalla de Tewkesbury ese mismo año. Sobre el campo donde se había desarrollado el combate, Eduardo, Príncipe de Gales e hijo de Enrique VI, fue ahorcado por los partidarios de los York.
La Casa de Láncaster, gobernante en Inglaterra desde 1399,  era eliminada del trono y extinguida en su línea directa.
Escena de la batalla deTewkesbury

domingo, 4 de diciembre de 2016

EL MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL EN AGUILAR DE CAMPOO

Hastial y espadaña de la Iglesia
Foto: RAntonio
El Monasterio de Santa María la Real se halla en la población de Aguilar de Campoo (Palencia). Según el relato legendario, esta casa cenobítica fue fundada por Opila, abad del Monasterio de San Miguel de Tablada, a orillas del Ebro, a principios del siglo IX. Un hermano de Opila llamado Alpidio, encontrándose de caza por las riberas del río Pisuerga, descubrió escondidas en el bosque dos pequeñas ermitas visigóticas dedicadas a Santa María y a los apóstoles San Pedro y San Pablo. En ellas estaban depositadas ciertas reliquias de los titulares y un arcón con una cruz de gruesos maderos encima. Los hermanos abrieron el arcón y en su interior hallaron una imagen del Santo Cristo (hoy venerada en la Colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo) que les impresionó por la nobleza de sus rasgos y por la fragancia que despedía la llaga de su costado. Ante tal prodigio, comenzaron a construir una casa religiosa en el mismo lugar del hallazgo.
La veneración hacia la imagen se popularizó y condujo a la fundación de numerosas viviendas, las cuales habrían de ser el núcleo originario de la villa. Relata un documento, que ha resultado ser falso que en 822, un sobrino y tocayo de Opila erigió el Monasterio de San Pedro y San Pablo de Aguilar, que justo 30 años después recibió del conde Osorio una donación traditio corporis et animae
En el año 950, Osorio Armíldez dispuso una refundación monacal bajo la advocación de San Martín de Aguilar, acogiéndose el cenobio a la Regla de San Benito.
En el Cartulario de Aguilar, hacia 1020, da cuenta de donaciones al Monasterio al tiempo que confirma la existencia de una comunidad dúplice de fratres et sorores (monjes y monjas).
El 1169 es el año fundamental en la historia del cenobio al producirse la entrega del mismo por el rey Alfonso VIII al abad del Monasterio de Retuerta, en la vallisoletana Sardón de Duero, administrado por canónigos regulares de la Orden Premostratense. El monarca castellano pasó a ejercer una decidida protección sobre el monasterio, llamado en lo sucesivo de Santa María la Real. Fue entonces cuando empezó a construirse el gran conjunto monástico en estilo románico en transición al gótico.
Cabecera de la Iglesia
Foto: Zarateman
En las décadas siguientes, la abadía premonstratense fue enriqueciendo su patrimonio y riquezas con la paulatina recepción de heredades, donaciones, franquicias y otras concesiones regias y nobiliarias, llegando a convertirse en un importante centro de producción agropecuaria, amén de centro de irradiación artística y cultural. La constante expansión territorial del Monasterio fomenta la aparición de pleitos jurisdiccionales por tierras y rentas con otros establecimientos eclesiásticos. En 1222 fue consagrada la iglesia.
Diversos factores políticos, económicos y demográficos condujeron al inicio del declive de Santa María la Real a inicios del siglo XIV. En 1323 se produce una destructiva rebelión de los monjes contra el abad y posteriormente el Monasterio sufriría los embates de la Peste Negra y la guerra civil sostenida entre Pedro I y Enrique de Trastámara. 
El siglo XV es de sosiego y relativa prosperidad, pero en el siglo XVI regresan las turbulencias por conflictos internos de la orden Premonstratense azuzados por la injerencia del rey Felipe II. 
En la centuria siguiente Santa María la Real experimenta una vuelta a su pasado esplendor bajo el sistema organizativo de la Congregación Premostratense de España que, entre otros aspectos, se traduce en la construcción de nuevas dependencias y ampliaciones. Las edificaciones auxiliares continuaron incrementándose hasta finales del siglo XVIII.
El Monasterio sufrió las consecuencias de la Guerra de Independencia (1808-1814) y de la Primera Guerra Carlista (1833-1840).
La Desamortización de Mendizábal de 1835 implicó para Santa María la Real la exclaustración de sus monjes y la nacionalización y subasta de su patrimonio.
Aguilar de Campoo Santa María la Real Cloister 661.jpg
Claustro de Santa María la Real
Foto: Freihalter
Con el proceso de desamortización las tierras dependientes del Monasterio y las dos hospederías que regentaba pasaron a manos de particulares, pero no así el propio cenobio que, no hallando comprador, quedó a merced de la rapiña, siendo víctima de una rápida ruina. Así, en 1871 fueron sustraídos la gran mayoría de los capiteles del claustro y alguno de la iglesia, con destino al Museo Arqueológico Nacional en Madrid. Libros y legajos fueron expoliados por particulares durante mucho tiempo con incierto destino. 
A principios del siglo XX el edificio se encontraba totalmente arruinado, con muchas mutilaciones y estructuras desmoronadas. Esta lamentable situación no se vio afectada por su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional por decreto del 4 de diciembre de 1914.
Entre 1955 y 1969 la Dirección General de Bellas Artes acometió una primera campaña de restauraciones que afectaron a las cubiertas de la iglesia, al claustro y la sala capitular, que se hallaban medio hundidos y llenos de escombros. Ambos espacios fueron reconstruidos casi por completo, llegando a desmontarse y volverse a armar partes enteras. 
En 1978 comenzó una segunda etapa de desescombro y restauración a iniciativa de la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar, creada aquel año, la cual aplicó, a diferencia del historicismo que había caracterizado la restauración anterior, un criterio didáctico, arqueológico y eminentemente funcional, ya que se pretendía tanto reconstruir como rehabilitar para dar espacio a nuevos usos seculares.
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Interior de la Iglesia monacal
Foto: Freihalter
Las dependencias recién restauradas acogieron a partir de 1984 un Instituto de Enseñanza Secundaria, función educativa destinada a los jóvenes del pueblo y de la comarca. Siempre bajo el impulso voluntario de su Asociación de Amigos, el Monasterio multiplicó su oferta de actos culturales y académicos. En 1985 comenzó a funcionar la Escuela Taller, dirigida a completar la labor restauradora del edificio y a dar formación arquitectónica y arqueológica.
1988 es un año decisivo con la inauguración del Centro de Estudios del Románico (CER) como culminación de una década de esfuerzos de la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar. Entre sus fundadores figuraba el arquitecto, viajero y humorista gráfico lebaniego José María Pérez González "Peridis".
En la actualidad acoge también las depemdencias de una Escuela de Idiomas, de la UNED, así como las sedes de la Fundación Santa María la Real-Centro de Estudios del Románico y del Museo ROM: Románico y Territorio

viernes, 2 de diciembre de 2016

FELIPE VI, GRAN COLLAR DE LA ORDEN MILITAR DE LA TORRE Y LA ESPADA DE PORTUGAL


Hoy recibimos en "Salón del Trono" a nuestro querido y admirado amigo, el académico e investigador don Rui Santos Vargas, reconocido experto en falerística, que ha tenido la gentileza de ofrecernos un bello regalo, al calor de la visita de estado que han cursando a Portugal SS.MM. los Reyes don Felipe VI y doña Letizia. Se trata de un interesante artículo sobre nuestro monarca y la reciente concesión de que ha sido objeto, por parte de las autoridades lusas, del Gran Collar de la Orden Militar de la Torre y la Espada.
Una ocasión espléndida, también, para reflexionar sobre las Órdenes portuguesas concedidas a miembros de Casa Real de España. 
Por nuestra parte, no podemos sino seguir manifestando públicamente nuestro cariño fraterno por Portugal, una tierra plena de historia, belleza y tradición. 
Muito obrigado D. Rui.

Rei Filipe VI de Espanha

Grande Colar da Ordem Militar da Torre e Espada do Valor, Lealdade e Mérito


                                                                                           Rui Santos Vargas[1]


As condecorações são um instrumento valiosíssimo no campo diplomático dado que permitem um estreitamento das relações entre as nações e entre os povos. Actualmente Portugal e Espanha, vizinhos de séculos numa península nossa, parceiros nos desígnios europeus, unidos na defesa militar, gozam das melhores relações de sempre. Por conseguinte, é da maior naturalidade que Portugal tenha em elevada consideração a Casa Real de Espanha, e essa consideração se traduza no agraciamento com as mais elevadas condecorações portuguesas.

Rei Filipe VI de Espanha

Assim, a 28 de Novembro de 2016, primeiro dia da visita de estado a Portugal, SM D. Filipe VI, Rei de Espanha, foi condecorado com o grau de Grande Colar da Ordem Militar da Torre e Espada do Valor, Lealdade e Mérito. Trata-se do mais elevado grau da mais distinta Ordem Honorífica portuguesa.

Esta condecoração com a Ordem Militar da Torre e Espada vem na sequência de duas anteriores, ainda como Príncipe das Astúrias: Grande Oficial a 23-08-1996; e Grã-Cruz a 25-09-2006.

O exclusivo grau de Grande Colar da Ordem Militar da Torre e Espada é reservado aos Chefes de Estado portugueses ex officio e, desde 2011, a Chefes de Estado estrangeiros. Com carácter excepcional, o Grande Colar foi anteriormente atribuído às seguintes personalidades:

- Generalíssimo Francisco Franco Bahamonde a 30-06-1939;

- Emílio Garrastazu Medici (Presidente do Brasil) a 09-05-1993;

- SM D. Isabel II, Rainha de Inglaterra a 27-04-1993;

- SM D. Juan Carlos I, Rei de Espanha a 11-09-2000.

- SM D. Filipe VI ostenta ainda duas outras condecorações portuguesas:

- Grã-Cruz da Ordem Militar de Cristo a 13-10-1988;

- Grã-Cruz da Ordem Militar de Avis a 22-04-1991.



O Presidente da República Portuguesa Prof. Doutor Marcelo Rebelo de Sousa foi o anfitrião de SM D. Filipe VI e de SM D. Letizia, em Guimarães, a 28.11.2016. S. M D. Filipe VI ostenta o Grande Colar e a placa da Ordem Militar da Torre e Espada, bem como a banda e a placa de Grão Mestre da Real e Distinta Ordem de Carlos III e a insígnia de Soberano Grão Mestre da Ordem do Tosão de Ouro. SM D. Letizia ostenta a banda e a placa (encoberta pelas mãos) da Grã-Cruz da Ordem Militar de Cristo.O Professor Doutor Marcelo Rebelo de Sousa, para além da banda e placa das Três Ordens, ostenta o Colar da Real Ordem de Isabel a Católica.


As Condecorações Portuguesas e a Casa Real de Espanha

Os laços históricos e afectivos que unem os membros da Casa Real, e os familiares de SM D. Filipe IV, a Portugal são muito fortes, tendo havido diversas atribuições de condecorações portuguesas.

De seguida, mostra-se um quadro resumo desses agraciamentos desde 1970.



Em Setembro de 2006 o Presidente da República Portuguesa faz uma visita de estado a Espanha. No banquete de estado oferecido em sua honra, a 25-09-2006, SM D. Sofia ostenta a banda e placa de Grã-Cruz da Ordem Militar de Sant’Iago da Espada. SAR D. Elena ostenta banda e placa (oculta) da Ordem Militar de Cristo. O Presidente da República Portuguesa, Prof. Doutor Cavaco Silva, ostenta o Colar, banda e placa da Real Ordem de Isabel a Católica.


Em Setembro de 2006 o Presidente da República Portuguesa faz uma visita de estado a Espanha. No banquete de estado oferecido em sua honra, a 25-09-2006, SM D. Juan Carlos I ostenta, entre outras, o Grande Colar da Ordem Militar da Torre e Espada a banda de Grã-Cruz da Ordem Militar de Avis. SAR o Príncipe Filipe ostenta entre outras a banda, o colar e a placa da Ordem Militar da Torre e Espada.

A amizade e bom relacionamento entre os povos de Espanha e Portugal ficam, assim, assinalados ao mais alto nível, com a simpática troca de condecorações entre os Chefes de Estado, relembrando o irmanando das Nações e as suas raízes históricas.

[1] Académico Fundador da Academia Falerística de Portugal, Académico e Delegado em Portugal da Federação das Academias de História Militar Terrestre do Brasil e Académico Correspondente da Academia de Letras de Rondônia – Brasil.

jueves, 1 de diciembre de 2016

UN CONFLICTO POCO CONOCIDO: LA GUERRA CIRCASIANA


La larga guerra que enfrentó al Imperio Ruso con los pueblos circasianos del Cáucaso se inició en 1763, con la llegada de fuerzas rusas a los confines de Circasia y no concluiría hasta 1864. Fue un conflicto complejo que se puede dividir en tres etapas bien diferenciadas: 
La primera (1763-1822), consistió en la invasión y ocupación de Circasia Oriental, la segunda (1822-1840), la invasión de Circasia Occidental y, finalmente, la tercera (1840-1864), en la que fueron vencidos y sometidos los últimos jefes tribales de la región.
En esta entrada de hoy nos ocuparemos de la segunda de esas etapas.
Habitaban Circasia Occidental una serie de tribus: besleneyos, abadzecos, ubijos, shapsughs, y natujái. Todos ellos eran retratados por la propaganda rusa como salvajes, en un intento de convencer a la comunidad internacional de la justicia de aquella intervención armada. Los besleneyos, sin ir más lejos, había participado especialmente en el asalto a puestos de avanzada rusos en la ex-Circasia oriental, o Cabardia.
Para evitar nuevas incursiones, los rusos comenzaron a construir el fuerte defensivo Labinski, y desarrollaron un cuerpo especial de exploradores, conocido como plastum, para hacer reconocimientos en los territorios circasianos, ubicados más allá de esas posiciones defensivas. Fuerzas rusas y circasianas chocaron repetidamente, sobre todo en las planicies del río Kubán, donde la caballería de ambos bandos podría maniobrar libremente.
Tanto los turcos como los ingleses, rivales de Rusia, suministraron a los circasianos armas de fuego y municiones para continuar su lucha. Inglaterra también envió varios asesores militares, mientras Turquía intentó persuadir a Circasia para iniciar una guerra santa para obtener el apoyo de otras naciones. En 1836, la marina rusa capturó un buque mercante español, que transportaba municiones a los circasianos.
En esa época, el zar ruso, Nicolás I, ordenó construir fortificaciones en los puntos clave conquistados en la costa del Mar Negro, para colaborar  en la defensa de los buques rusos que operaban en la zona. El cabo Adler fue una de esas ubicaciones. 
El 3 de junio de 1837, fuerzas navales rusas bajo el mando del Almirante Esmont, y tropas terrestres embarcadas, comandadas por el general Voljovski, comenzaron a dirigirse hacia el Cabo Ádler, llegando allí el 6 de junio. El Barón Rosen, segundo de Esmont, envió un buque de recocimiento para localizar un lugar para el desembarco, pero fue rechazado por los defensores circasianos.
El Zar Nicolás I
El 7 de junio de 1837, el General Voljovski desembarcó en Cabo Ádler y entró en un bosque cercano, a través del cual los defensores circasianos se habían retirado después de haber sido bombardeados por los buques rusos. A través del denso bosque, los defensores circasianos se acercaron a las posiciones rusas y atacaron. Fueron rechazados, pero las fuerzas rusas, al perseguir a los circasianos en retirada, se enfrentaron con aún más circasianos. Los mensajeros que fueron enviados a la retaguardia para recibir instrucciones, fueron localizados por patrullas circasianas y asesinados. En medio de durísimos combates, muchos de ellos cuerpo a cuerpo, estuvieron cerca de la derrota, pero la llegada de refuerzos les permitió obtener la victoria y asegurar la posición del Cabo Ádler.
El 13 de abril de 1838, fuerzas rusas hicieron frente al ejército circasiano en el estuario del río Sochi, y el 12 de mayo, desembarcaron en Tuapsé. La mayoría de los combates durante esta parte del conflicto tuvieron lugar en la forma de desembarcos anfibios sobre las ciudades costeras, de acuerdo a las directivas del zar para asegurar posibles puertos, o destrozando fuerzas circasianas atrincheradas en bastiones ubicados en las montañas.
Soldado circasiano
En 1839, fuerzas rusas desembarcaron en Subash y comenzaron la construcción de una fortaleza, donde hicieron frente a constantes embates tribales de los ubijos, que finalmente fueron expulsados por el cañoneo de la marina rusa. Más de 1.000 soldados circasianos cargaron contra las posiciones rusas, sin embargo, fueron rodeados y aplastados cuando intentaron retirarse. Este patrón de ataque por las fuerzas rusas se prolongó por varios años.
El 7 de febrero de 1840, fuerzas circasianas rodearon la fortaleza rusa de Lázarev, la tomaron por asalto y asesinaron a los defensores. Inspirados por esta victoria, capturaron la fortaleza Veliamínovski y luego atacaron la fortaleza Mijáilovski con un ejército de 11.000 hombres, tomándola al asalto. Las restantes fuerzas circasianas atacaron la fortaleza de Golovinski, pero fueron repelidas por los defensores rusos ubicados allí.
Ese mismo año, el entonces zarévich y luego zar ruso Alejandro III visitó a las fuerzas rusas. La caída de Gunib y la captura del Imám Shamil, un líder religioso rebelde, por Dmitri Miliutin en 1859, marcó el final de la conquista de la zona oriental de Circasia. 
Entre 1856 y 1859, dos líneas defensivas fueron construidas para contener a las restantes tribus hostiles, la Línea Adagumski y la Línea Beloréchenski. En mayo de 1859, ancianos de la tribu bzhedugh negociaron una paz con Rusia y quedaron sometidos, prestando juramento de fidelidad al zar, siendo concentrados más allá del río Kubán. 
Los líderes circasianos supervivientes vieron pocas posibilidades de resistencia contra la superioridad económica y militar de Rusia. Muchas de las tribus restantes pronto se sometieron a los rusos, incluyendo a los abadzecos el 20 de noviembre de 1859.
Una acción de caballería durante el conflicto
Los Natcuagias también juraron lealtad al Zar después de ser derrotados en enero de 1860 en una batalla contra el Coronel Bábich, y donde su líder falleció. En 1861, las tribus restantes formaron un nuevo gobierno llamado “Los Medzhlís de la Circasia Libre".
En este momento, debido a la pacificación de Daguestán y Chechenia en el teatro de guerra de la aún más grande Guerra del Cáucaso, estaban disponibles tropas rusas frescas y fueron enviadas a Circasia Occidental. Los restantes ubijos fueron asesinados o forzados a huir hacia el Imperio Otomano.
Con la captura de Imán Shamil, y su posterior juramento de lealtad, la Guerra del Cáucaso, que había surgido de la Guerra Ruso-Circasiana, finalizó el 2 de junio de 1864 en Kbaada (cerca de Sochi). El Gran Duque Miguel Aleksándrovich, comandante general de las fuerzas rusas en la región, proclamó como definitiva la conquista de la región occidental del Cáucaso y el final de la guerra.
Rendición del Iman Shamil a las fuerzas rusas