SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 17 de mayo de 2015

LA REAL IGLESIA DE SANTA ANA

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Retablo cerámico representando a Santa Ana, la Virgen y el Niño
Foto: José Luiz Ribeiro Fernandes

Situada en el barrio de Triana de la ciudad de Sevilla, la Real Iglesia de Santa Ana comenzó a construirse en el año 1276, por orden del rey Alfonso X el Sabio. Su origen se debe, según reza la inscripción de uno de sus muros, a la curación del monarca de una enfermedad que padecía en los ojos, mediante la intervención milagrosa de Santa Ana, madre de la Virgen María.
Tras la conquista de la ciudad, el propio Alfonso X, a partir de un primer núcleo de población existente alrededor del castillo de Triana, había dispuesto una puebla al sur de la fortaleza, frente al puerto, que sería el origen del arrabal del mismo nombre, donde se encuentra el templo de Santa Ana.
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Exterior de la Real Iglesia de Santa Ana
Foto: Daniel Csörföly
En un principio esta iglesia debió estar fortificada, ya que fue la primera que se levantó extramuros de la ciudad tras su reconquista, conservándose los característicos remates almenados sobre las cubiertas de sus terrazas.
La iglesia debió quedar terminada a principios del siglo XIV, cuando se colocó la inscripción mencionada anteriormente. Durante la primera mitad del mismo siglo se levantó la torre, y, también a finales de esa misma centuria, se reedificó el templo, probablemente deteriorado por los daños ocasionados por el terremoto de 1355.
En el siglo XV se continúa el proceso constructivo, levantándose en la nave de la izquierda, la denominada Capilla del capitán Monte Bernardo, constituida por dos tramos cubiertos con bóvedas estrelladas. A mediados del S.XVI se erigió La Capilla Sacramental, más cercana a la cabecera y de planta cuadrada; y a principios del siglo XVII se acomete la Capilla Bautismal, también de planta cuadrada y cubierta con una bóveda semiesférica. En 1680 se cubre también la capilla Sacramental con una bóveda del mismo tipo.
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Bóveda sexpartita del crucero de la Iglesia
Foto: Anual
El Terremoto de Lisboa de 1755 dañó seriamente el edificio, que fue remodelado por el arquitecto Pedro de Silva, momento en que se modificó sensiblemente la imagen de las portadas y la cabecera. Sobre el año 1920 se restaura la portada gótica de la nave de la izquierda, donde aparece al exterior una pequeña lápida de un antiguo cementerio parroquial, y en 1972 es objeto de una completa restauración que llevó a cabo el entonces arquitecto conservador de los Reales Alcázares, Rafael Manzano, en la que hizo desaparecer la decoración interior de carácter barroco.
Bien de Interés Cultural, la Iglesia de Santa Ana de Sevilla está catalogada como Monumento desde 1931. En el año 2010 se terminó la restauración del retablo de la iglesia, devolviéndole todo su esplendor.
El magnífico retablo
Foto: Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico
La iglesia tiene tres portadas al exterior, siendo la que mejor conserva su aspecto original la lateral izquierda, correspondiente a la nave del evangelio, compuesta por un arco abocinado de forma ojival, con siete pares de columnillas rematadas con capiteles decorados con elementos vegetales, con sus correspondientes arquivoltas, la exterior acabada en una perfecta línea de puntas de diamantes más un baquetón en zig-zag. Toda la portada, realizada en piedra, se enmarca bajo un gablete apuntado sobre el que aparece el escudo de Castilla.
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La portada del siglo XIII fue reformada tras los daños del Terremoto de Lisboa
Foto: José Luis Filipo Cabana
La portada de la nave de la epístola se encuentra muy reformada, está construida en ladrillo y se compone de tres arcos apuntados que arrancan de una imposta sin decoración alguna.
La torre se encuentra algo desplazada del cuerpo de la iglesia y puede fecharse hacia la primera mitad del siglo XIV, como prueban sus arcos polilobulados enmarcados en alfices. Es del tipo de torre mudéjar, rehecha en el siglo XVI. A partir de 1629, Martín Izquierdo, conforme a los diseños de Diego López Bueno, levantó el segundo cuerpo y un chapitel revestido con cerámica vidriada en colores blanco y azul. En el siglo XVIII se consolidan los cuerpos superiores y el chapitel, también afectados por el terremoto de Lisboa, adoptando la torre el aspecto barroco que permanece en la actualidad.
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La torre emerge elegante en Santa Ana
Foto: José Luis Filipo Cabana
El Retablo Mayor, situado al final de la nave central, se adapta a la forma poligonal de la cabecera donde se encuentra, y es una magnífica obra en madera dorada realizada por los artistas Nufro Ortega y Nicolás Jurate, compuesta por tres cuerpos y siete calles y ático.
En su composición interior contiene una colección de valiosas pinturas sobre tabla, obra de Pedro de Campaña, realizadas hacia el año 1557, e incluye en el centro de todo el conjunto una hornacina con las imágenes de su titular, Santa Ana, con la Virgen y el Niño, obra de la segunda mitad del siglo XIII, restauradas a principios del siglo XVII por Francisco de Ocampo. 

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