SERVUS HISPANIARUM REGIS



domingo, 6 de diciembre de 2015

LA BASÍLICA DE SAN NICOLÁS EN BARI


Hoy, 6 de diciembre, los cristianos de Oriente y Occidente celebramos la fiesta de San Nicolás de Bari, o de Myra. El Santo Patrono de Rusia y de Grecia.
Primero acudiremos a venerar sus restos a la Basílica que lleva su nombre, en la ciudad italiana de Bari, y después conoceremos algunos datos de su biografía y milagros.
La Basílica  de San Nicolás, fue construida entre 1087 y 1197 durante el dominio ítalo-normando de Apulia en la zona que antes era el Catapanato bizantino del cual Bari era sede. Su fundación se debe al peligro de robo de las reliquias de San Nicolás en su santuario original de Myra, actual Turquía; pues cuando Myra fue tomada por los sarracenos, se hizo preciso el traslado de las reliquias del popular y querido Santo a un sitio más seguro. Según cuenta la leyenda, San Nicolás había pasado por Bari en su camino hacia Roma y escogió la ciudad como el lugar en el cual sería enterrado. 

Interior de la Basílica
Foto: Tango 7174

Después de que Bari y Venecia compitieran por custodiar las reliquias, la primera ciudad ganó y allí fueron llevadas, llegando a Bari el 9 de mayo de 1087, de forma segura. Una nueva iglesia fue construida para albergar los restos de San Nicolás, y el papa Urbano II estuvo presente durante la consagración de la cripta en 1089. Finalmente, el edificio fue consagrado oficialmente en 1197 con la presencia de importantes autoridades civiles y religiosas. Elías, abad del cercano Monasterio de San Benito, fue nombrado arzobispo, y su cátedra aún está en la basílica.

En la actualidad, la Basílica de San Nicolás, pertenece a Archidiócesis de Bari-Bitonto. Posee el título de basílica menor desde tiempos inmemoriales, y es un importante lugar de peregrinación de fieles católicos y ortodoxos.
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Vista nocturna del exterior de la Basílica.

San Nicolás nació en Patara (Licia), actualmente territorio turco, en el seno de una familia adinerada. Desde niño destacó por su carácter piadoso y generoso. Sus padres, fervorosos cristianos, lo educaron en la fe. Después de la muerte de sus progenitores, Nicolás heredó una gran fortuna que repartió entre los pobres y se fue a vivir a Myra, en Anatolia, donde sería consagrado obispo de una forma muy curiosa. Dice la leyenda que varios sacerdotes y obispos se encontraban discutiendo sobre quién sería el futuro prelado, pues el anterior había fallecido. Al no ponerse de acuerdo se decidió que fuera el próximo sacerdote que entrase en el templo, siéndolo, casualmente, Nicolás.
Durante su época como obispo, y en su afán por erradicar los cultos paganos, ordenó demoler el templo de Artemisa en Myra; el templo más grande y famoso de Licia, así como otros varios edificios.
Fue preso por un decreto del emperador Licinio contra los cristianos por el que fue encarcelado y su barba quemada, siendo liberado por el emperador Constantino.
Participó en el Concilio de Nicea, condenando las doctrinas de Arrio, quien se negaba a admitir el dogma de la divinidad de Cristo. Para combatir los errores, utilizaba una dulzura exquisita, logrando grandes y sinceras conversiones, a pesar de su discreto talento especulativo y orador que tanto gusta a los orientales. Sin embargo, cuando se trataba de proteger a los más débiles de los poderosos, San Nicolás, a pesar de su avanzada edad, actuaba con gran arrojo y vigor.
San Nicolás de Bari murió el 6 de diciembre del año 343 en Myra, aunque sus restos serían trasladados a Bari (Italia), como vimos más arriba. Tras su muerte se convirtió en el primer santo, no mártir, en gozar de una especial devoción en el Oriente y Occidente. Multitud de relatos milagrosos aparecieron sobre él, desfigurando, a veces, su eminente carácter práctico y sencillo.
Entre esos muchos milagros que se le atribuyen, uno de los de mayor repercusión es el que cuenta que, siendo aún joven, se compadeció de un desquiciado hidalgo de la localidad de Patara, que habiendo caído en la más absoluta miseria se había visto obligado a prostituir a sus tres hijas (según la leyenda hermosas y honestas). Para remediarlo, el santo de Bari echó tres zapatos —según otras versiones bolsos— llenos de oro, en otras tantas noches por la ventana del cuarto "donde dormía aquel padre desnaturalizado, con lo que proveyó el remedio oportuno". En otra versión, que haría historia, dejó caer por la chimenea unas monedas de oro que milagrosamente cayeron en unas medias de lana que las jóvenes habían dejado secando, y de aquí se supone la tradición de colgar las medias tejidas que sirven para recibir regalos en Navidad. Así también, en ocasiones se representa al obispo de Myra con tres monedas de oro en las manos.
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San Nicolás y las bolsas de oro en una pintura de la Catedral de Turingia
Pellicer, en su Tratado histórico, informa de que era habitual en la corte de Felipe II de España, la puesta en escena el 6 de diciembre, día de San Nicolás de Bari, de la llamada Fiesta del Zapato, con la eventual participación de alguna dama de Palacio.
Otro milagro conocido es el de haber resucitado por su intercesión a tres niños que habían caído de un árbol y muerto al instante. También se le atribuye el milagro de los tres niños sacrificados para dar de comer a los clientes de un hostelero, siendo devueltos a la vida por intercesión del santo. Motivo por el cual se le representa con tres niños a su lado, en una cubeta.
Se cuenta que cierta vez salvó la vida de tres generales condenados a muerte injustamente. También se cuenta que en otra ocasión, hallándose un grupo de marineros en medio de una tempestad y habiendo invocado la protección de San Nicolás, vieron aparecer la figura del santo sobre el barco y al momento la tempestad se calmó. 
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Armas de la villa de Mardyck con el milagro de los marineros
Diseño: Groteddy
Uno de los milagros más recientes, ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, cuenta cómo en un bombardeo a la ciudad de Bari, una madre se separó de su niño en medio de la confusión, apareciendo éste horas después a la puerta de la casa sano y salvo. El niño contó cómo un hombre que describió como San Nicolás lo ayudó, lo protegió y lo llevó de regreso a su casa.

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