SERVUS HISPANIARUM REGIS



viernes, 26 de febrero de 2016

GALERÍA DE MONÁRQUICOS ESPAÑOLES (III): PEDRO SAINZ RODRIGUEZ


Pedro Sainz Rodríguez nació en Madrid el 14 de enero de 1897. Provenía de una familia de médicos. Estudió bachillerato como alumno libre (tenía dos profesores particulares en casa, uno para ciencias y otro para letras) y se examinó en los institutos de San Isidro y Cardenal Cisneros de Madrid, destacando en Letras y llamando la atención por su precocidad y erudición. 
Estudió Letras por vocación y Derecho por obligación, siguiendo los deseos de su padre, en la Universidad Central de Madrid. En 1915 fundó (y dirigió de hecho) la revista universitaria Filosofía y Letras, muy influida por el ideario de Menéndez Pelayo, influjo que recibió a través de su lectura de la obra del polígrafo santanderino y del magisterio de Adolfo Bonilla y San Martín, de quien fue su discípulo más notable. Presidió la Asociación de Estudiantes de Filosofía y Letras y la Federación Nacional de Estudiantes y en calidad de tal asistió en representación de España al Congreso de Asociaciones de Estudiantes celebrado en Estrasburgo. Se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad Central, con premio extraordinario, con una tesis sobre el bibliófilo extremeño del siglo XIX Bartolomé José Gallardo.
En 1920, con apenas veintitrés años, ganó las oposiciones a la Cátedra de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad de Oviedo, asombrando por su erudición (según narra en su autobiografía, desde los catorce años tenía la curiosa distracción de asistir en Madrid a oposiciones a cátedras de Universidad e Instituto para adquirir las habilidades necesarias para cuando se presentara la ocasión). En Oviedo inauguró el curso académico 1921-1922 con el discurso "La obra de Clarín"; llegó a ser decano de la facultad de Filosofía y Letras y allí conoció y entabló amistad con el futuro general Franco.
En Madrid, se implicó asiduamente en las tareas del Ateneo, donde desempeñó el cargo de secretario de la Sección de Ciencias Históricas y de Bibliotecario; allí frecuentó al Conde de Romanones cuando éste lo presidía. En 1924 ganó la cátedra de Bibliología de la Universidad Central de Madrid.
Fue autor y primer firmante del manifiesto de los escritores castellanos en defensa de la lengua catalana, elevado al Directorio militar, en marzo de 1924. Esa circunstancia y, sobre todo, su discurso de apertura del curso académico 1924-1925 en torno a las ideas sobre la decadencia española, le granjearon súbita notoriedad y una aureola de opositor moderado a la dictadura de Primo de Rivera. No obstante, cuando el dictador congregó en 1927 la Asamblea Nacional Consultiva, con el fin de dar continuidad institucional al régimen, lo designó como uno de sus miembros. En 1929 acabó presentando su dimisión de la Asamblea: a sus discrepancias con la política educativa de la dictadura se sumó, como hecho decisivo, el cierre de la Universidad Central.
Proclamada la IIª República, fue elegido diputado por la circunscripción de Santander en las elecciones de junio de 1931, a través de una Agrupación Regional Independiente, de significación política derechista. Se integró en la minoría agraria y se opuso al proyecto de Constitución republicana, con un discurso de crítica a la totalidad que pronunció el 8 de septiembre de 1931. Fue un miembro destacado del grupo intelectual contrarrevolucionario Acción Española, desde su fundación por Ramiro de Maeztu y Eugenio Vegas Latapié a finales de 1931. Aunque apenas colaboró en la revista homónima, desarrolló una actividad muy notable como orador y conferenciante. 
Militó en el partido monárquico alfonsino Renovación Española y fue nuevamente elegido diputado en las elecciones de noviembre de 1933. Inspiró la creación del Bloque Nacional en 1934, cuando se produjo la vuelta del exilio de José Calvo Sotelo, y volvió a ser diputado monárquico en las elecciones de febrero de 1936.
Conspirador impenitente, colaboró en la trama de la sublevación militar de 1936, actuando como enlace con el general José Sanjurjo. Recientemente se ha demostrado que el 1 de julio de 1936 firmó cuatro contratos con la compañía SIAI (Società Idrovolante Alta Italia) para allegar aparatos modernos italianos, de bombardeo, cazas e hidroaviones, para utilizar en la sublevación.
Formó parte del Primer Gobierno Nacional de España (1938-1939), desempeñando la cartera de Instrucción Pública, la cual, durante su mandato, pasó a denominarse de Ministerio de Educación Nacional. Fijó como sede la ciudad de Vitoria, comprendiendo su ministerio los siguientes servicios: Enseñanza superior y media, Primera enseñanza, Enseñanza profesional y técnica, y Bellas Artes. Auspició la conocida como "Edición nacional" de las Obras completas de Marcelino Menéndez Pelayo (1938), de quien fue un gran estudioso. En 1939 presentó un Proyecto de Ley de Reforma Universitaria. En ese puesto impulsó la fundación de la Orden de Alfonso X el Sabio y la Dirección General de Archivos y Bibliotecas y la creación de un Plan de Bachillerato de inspiración humanística que estuvo vigente durante largos años. 
Pedro Sáinz Rodríguez, ministro de Educación Nacional, junto al Obispo de Orense en 1938
Desde el Ministerio de Educación Nacional dirigió todo el proceso de purga y depuración del sistema de enseñanza republicano, depuración que abarcó todos los ámbitos de la docencia: universitaria, secundaria y primaria.  
Pedro Sainz Rodríguez creó  la Biblioteca de Clásicos Olvidados  y tuvo la dirección literaria de la editorial Compañía Iberoamericana de Publicaciones.
A pesar de la amistad que le unía al dictador desde su juventud, Sainz Rodríguez discrepó pronto de su política, cesó del cargo de ministro poco después de terminada la guerra civil y en 1941 fijó su residencia en Lisboa. Cuando el pretendiente a la corona, don Juan de Borbón se instaló en Estoril, fue uno de sus más cercanos consejeros.
Don Juan de Borbón conversa con José María Pemán. Al otro lado de la mesa Pedro Saín Rodríguez y Luis María Ansón
No regresó a España hasta 1969, para ocupar una cátedra en la Universidad de Comillas. Dio como causa o pretexto en sus memorias el difícil traslado de su cuantiosa biblioteca, cuyo peso, según sus memorias, era de doce toneladas. Como había quedado por publicar el Epistolario en la "Edición Nacional" de las obras de Menéndez Pelayo, Sainz Rodríguez emprendió más de cuarenta años después, restaurada por fin la monarquía borbónica, y en su calidad de Patrono-Director de la Fundación Universitaria Española, la definitiva edición integral del epistolario, que fue encargada a Manuel Revuelta Sañudo, director de la  Biblioteca Menéndez Pelayo. Entre 1982 y 1990 se publicaron los 22 volúmenes que completan el Epistolario (todos por la Fundación Universitaria Española, de Madrid), y en 1991 apareció un volumen 23 con los índices, entre ellos de correspondientes y temático; se trata de 15.299 cartas a y de Menéndez Pelayo.
Pedro Sainz Rodríguez fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua y de la Real Academia de la Historia y acumuló una biblioteca personal de más de veinte mil volúmenes.
Falleció en Madrid el 14 de diciembre de 1986.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada