SERVUS HISPANIARUM REGIS



jueves, 11 de febrero de 2016

UNA MEDALLA DE PROPAGANDA PATRIÓTICA ESPAÑOLA ACUÑADA EN INGLATERRA

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El toro español lanza por los aires a Napoleón

La participación británica en nuestra Guerra de la Independencia (1808-1814) contra la invasión napoleónica, se enmarca en su estrategia más amplia de mantener abierto un frente de lucha en el sur de Europa, la "Peninsular War".
Logrado el acuerdo con las autoridades portuguesas y con la Junta Suprema Central, órgano de gobierno de la España patriota, la colaboración militar británica se fue intensificando.
Pero aquel conflicto sangriento no sólo se libraba en los campos de batalla, también en la logística, la economía, la diplomacia, el espionaje y la propaganda. Precisamente sobre este último aspecto nos interesamos en esta entrada de hoy, con una curiosísima y muy interesante medalla propagandística, ideada para ser distribuida en tierras españolas.
Se trata de una pieza acuñada en el Reino Unido, probablemente hacia 1809, con el objeto de estimular la resistencia del pueblo español frente a las huestes francesas.
En su anverso aparece una imagen de medio cuerpo que trata de representar a S.M. el rey don Fernando VII, con una grave pose, muy a la inglesa. Viste casaca de corte con condecoraciones y una filacteria en la zona baja con su nombre: "FERDINANDO VII".
Le acompaña una inscripción en un español de traducción literal que dice: "VIVA LARGO TIEMPO LA RAZA DE LOS BOURBONES". 
Anverso de la Medalla
Foto: www.todocoleccion.net

El reverso presenta las armas del Reino de España acoladas de banderas, y acompañada por diferente armamento y munición: sable, cimitarra, cañón, tambor, barril de pólvora, proyectiles de cañón...
Le acompaña una inscripción en español con algunas incorrecciones ortográficas propias de una traducción apresurada. Dice así: "EL PATIOTA VERDADERO. NOS ARMAMOS PARA ASSEGURAR NUESTRA LIBERTAD".
Reverso de la Medalla
Foto: www.todocoleccion.net


Españoles y británicos, enemigos históricos  e irreconciliables se vieron obligados a combatir juntos contra Napoleón. Fue una alianza difícil, tensa y plagada de riesgos, sobre todo para los españoles, por los excesos cometidos por las tropas británicas en suelo español.

El resultado final de aquella guerra, con la victoria sobre Napoleón y los franceses, ha acabado enmudeciendo el relato de los terribles actos que llevaron a cabo los soldados de Wellington: el saqueo de Badajoz, el pillaje de Ciudad Rodrigo, el incendio y destrucción de San Sebastián, los bombardeos injustificados sobre Béjar, la destrucción de la Fábrica de Porcelanas de Madrid… Los británicos también hacían su guerra económica contra España.
El Duque de Wellington también adulteró la lealtad y confianza que depositaron los españoles en él al criticar la obra de las Cortes de Cádiz y la Constitución. Sus desprecios hacia el ejército e instituciones españolas fueron constantes.
La Guerra de la Independencia se ganó, pero a un elevadísimo precio, que dejó a España exhausta y en las peores condiciones para afrontar su reconstrucción. Mientras, sus teóricos aliados alentaban la insurrección de los Virreinatos de la América Española.

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