SERVUS HISPANIARUM REGIS



miércoles, 30 de marzo de 2016

EL TRATADO DE PARÍS DE 1856: FIN DE LA GUERRA DE CRIMEA

La célebre "Carga de la Brigada Ligera" en Balaklava

El 30 de marzo de 1856, Tratado de París daba por finalizada la Guerra de Crimea, en la que Rusia se había enfrentado contra el Imperio Otomano, Francia, Gran Bretaña y Piamonte. 
El documento diplomático convertía al Mar Negro en aguas neutrales, prohibiendo el paso a los buques de guerra y la presencia de fortificaciones y armamento en sus orillas. El tratado supuso un duro revés para la influencia rusa en la región.
Monumento al Teniente General Totleben, del Ejéricito Imperial Ruso
Los Principados de Moldavia y Valaquia permanecerían bajo el dominio de los otomanos, pero les serían concedidas constituciones y asambleas nacionales que deberían ser supervisadas por las potencias vencedoras. Se proyectó un referéndum para conocer la opinión de sus habitantes respecto a la unificación de ambos principados. También, Moldavia recibió el sur de Besarabia.
El Tratado desmilitarizó las islas Aland, en el Mar Báltico, que pertenecían a Rusia, prohibiéndose reconstruir la fortaleza de Bomarsund, que había sido destruida por las fuerzas francesas y británicas en 1854.
  • Rusia perdió el territorio que le había sido concedido en la desembocadura del Danubio.
  • Fue forzada a abandonar aspiraciones de proteger a cristianos ortodoxos del Imperio Otomano (al igual que Francia).
  • Rusia perdió su influencia sobre los Principados de Moldavia y Valaquia.
  • Se abolieron las patentes de corso, para no usar mercenarios a las órdenes de mandos militares de otros países.
  • La conclusión de la Guerra de Crimea supuso la ruptura de las relaciones amistosas que había entre las grandes potencias, ya que Austria y Prusia dejan su alianza con el Imperio Ruso. A medio plazo, la ruptura entre los Imperios ruso y austriaco, llevaría a que Prusia pudiese declarar la guerra al Imperio austriaco sin preocuparse por Rusia, para así lograr su liderazgo absoluto en Alemania una década después.
  • Desaparición de la hegemonía entre las potencias: Rusia pierde su papel de «gendarme de Europa» ante la grave derrota de sus tropas. El desarrollo industrial determina la capacidad militar y ello asegura la primacía de Gran Bretaña y Francia.
  • Supervivencia artificial del Imperio Otomano, que se sostendrá sujeto a las presiones de las grandes potencias europeas, en especial Alemania después de la unificación ("Cuestión de Oriente"), perdiendo gradualmente territorios.
  • Los Balcanes como epicentro de crisis políticas que surgirán por las reivindicaciones de independencia nacional de los diferentes territorios, a quienes apoyarán las demás potencias europeas según sus intereses.
Memorial a los caídos franceses en la Guerra de Crimea en el cementerio de la ciudad rumana de Constanza

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